¿Sueñan los pulpos cuando se quedan dormidos?

Los platos de los chiringuitos de verano están llenos de criaturas inteligentes que han acabado rebozadas o cocidas. Los pulpos, por ejemplo, son animales famosos por su inteligencia y versatilidad. Tienen un cerebro proporcionalmente tan grande como el de mamíferos y aves y un par de ojos muy similares a los humanos, con pupila, iris, lentes y retina. Además, se sospecha que tienen personalidad y se sabe que son expertos en camuflaje y que tienen una capacidad considerable para resolver problemas. Siempre y cuando su problema no sea quedar convertidos en una ración de pulpo a la gallega.

Un vídeo que se ha publicado recientemente ha mostrado otra faceta quizás poco conocida de los pulpos. Unas imágenes captadas en octubre de 2017 en el Butterfly Pavilion, un zoo sin ánimo de lucro de invertebrados situado en Colorado (EE.UU.), muestran a un pulpo de la especie Octopus hummelincki echándose un sueñecito. Lo curioso es que, de repente, la piel del animal comienza a cambiar de color, por acción de unas células especializadas con las que cuenta, como quien se remueve en medio de una pesadilla. ¿Significa eso que el pulpo está soñando?

Normalmente, los pulpos requieren al camuflaje en respuesta a cambios o amenazas en el entorno. Por eso, tal como ha sugerido en LiveScience Sara Stevens, trabajadora en el Butterfly Pavilion, bien pudiera ser que el animal del vídeo estuviese soñando con una amenaza y mostrando sus cambios de color por ello.

«Se ha sugerido que las especies de pulpos pueden exhibir algo muy similar a la fase REM del sueño en humanos, pero todavía no hay acuerdo», ha dicho Stevens. Es decir, no hay evidencias suficientes para afirmar que los pulpos sueñan de la misma forma que nosotros.

Maestros del disfraz
Uno de los rasgos clave de los pulpos es la presencia de cromatóforos en su piel, células contráctiles llenas de pigmentos que se contraen y dilatan a voluntad del animal, y que les permiten cambiar su color. ¿Cómo lo hacen? En el interior de estas células hay tres pigmentos distribuidos en bandas. Cuando estas bandas se relajan, el color se concentra en un punto y se hace más visible que cuando dichas bandas están estiradas. Gracias a esto, pueden cambiar de color con gran soltura. Además, otras células les permiten modificar su textura, para asemejarla a la de la arena o a la de un coral.

Además de esto, los pulpos cuentan con unas células conocidas como iridóforos y leucóforos, que son esenciales para adoptar una pigmentación similar a la del entorno. Esto es fundamental, dado que la visión de los pulpos es dicromática (en blanco y negro). ¿De qué serviría cambiar de color sin ningún control?

«El proceso exacto por el cual hacen coincidir sus colores todavía no se comprende del todo, aunque está siendo estudiado con intensidad», ha dicho para LiveScience Sara Stevens, trabajadora en el Butterfly Pavilion.

Cerebro descentralizado
De hecho, se puede decir que los pulpos «son bastante alienígenas», en comparación con los mamíferos. Son moluscos, como los mejillones o los calamares, y se caracterizan por tener un cerebro descentralizado en varias «unidades», distribuidas por sus brazos, precisamente para controlar los cromatóforos.

Cada cromatóforo es controlado de forma independiente por el sistema nervioso de una forma tan eficiente, que el animal puede cambiar su color en menos de un segundo.

Por si esto no basta, los pulpos tienen un as en la manga: la explosión de tinta. Cuentan con un receptáculo de tinta cerca de su sistema digestivo que puede expulsar un chorro y crear una nube negra que puede actuar como señuelo o para oscurecer una vía de escape. Además, la tinta contiene tirosinasa, una enzima que confunde a los depredadores.

¿Tienen personalidad?
Además de esto, hay investigadores que han sugerido que los pulpos podrían tener personalidad. En una serie de experimentos sometieron a 44 pulpos a tres diferentes situaciones durante un periodo de dos semanas. En estas pruebas, los pulpos mostraron 19 comportamientos, clasificados por los investigadores en categorías de actividad, evitación y reactividad.

Resultó que cada uno tenía sus propias preferencias. Por ejemplo, un pulpo llamado Emily Dickinson obtuvo puntuaciones bajas en actividad, altas en evitación y bajas en reactividad porque, aparentemente, se sentía muy confortable en su guarida, pasase lo que pasase. Incluso aunque le amenazasen con convertirle en una ración de pulpo a la gallega.
Source: Ciencia ABC

Fuente Original: ¿Sueñan los pulpos cuando se quedan dormidos?

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Author: admin

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