Sentimientos que no se heredan

Un amor hastiado, un tiempo que se cuela por las grietas de una casa vacía, una necesidad inmediata de reencontrarse con la propia piel y el silencio de un personaje que parece arrancado de la vida de la actriz que lo protagoniza. En «Las herederas», la ópera prima del director paraguayo Marcelo Martinessi, todos los elementos que cimentan la historia están conectados por una energía tan poco evidente como hermosa que se adentra en los abismos emocionales de una pareja de mujeres que está cansada de mirarse. «Mucha gente al salir de ver la película me decía que no podía creer que el director fuera un hombre. Creo que el hecho de criarme en un mundo de mujeres me permitió entender muy bien esa sensibilidad interpretada desde lo bello y no desde lo débil. Creo que la historia está contada de una manera sumamente sutil», comenta el director.

La venta de unos bienes heredados como consecuencia de la irrevocable adaptación de Chela y Chiquita a una nueva situación socioeconómica mucho menos desahogada que la que tenían antes –con encarcelamiento por fraude de Chiquita incluido –, pronto se convierte en una metáfora del desprendimiento material y personal que ambas vienen demandando desde hace años. El despertar abrasador de un sentimiento impulsivo y tierno de Chela por Angy, una mujer mucho más joven que ella, terminará por detonar esa demanda.

Amor incómodo

Martinessi se muestra seguro cuando habla de las intérpretes que dan vida a estos personajes soñados que viven con una libertad sexual ciertamente limitada en los ambientes burgueses de la ciudad paraguaya de Asunción: «Las actrices que son capaces de habitar personajes son muy importantes para mí a la hora de moldear una película. Porque de alguna manera, no aportan solo un cuerpo, un movimiento o una palabra, sino también una presencia», afirma inmediatamente antes de profundizar en el sorprendente debate moral que ha suscitado el relato de una pareja de mujeres de más de sesenta años que ha dedicado prácticamente toda su vida a quererse entre los sectores más conservadores y reaccionarios de Paraguay que parecen no entender la posibilidad de que el amor no entienda de género. «Estos grupos empezaron a hacer una campaña en contra de la película a modo de pataleo absurdo. Una senadora le gritó a Ana Brun (actriz que interpreta a Chela); «¡Lesbiana! ¡Fuera de acá! ¿Lo próximo qué va a ser? ¿Pedir un casamiento?», mostrando un nivel amplísimo de ignorancia e intolerancia», indica con cierta crispación. «Las herederas» es una cinta que se mueve al ritmo que marca el corazón de Chela. De una forma vibrante y contradictoria, manteniendo un estado constante de particular vigía emocional.

Source: Cine

Fuente Original: Sentimientos que no se heredan

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Author: admin

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