Schumann y su sinfonía «enferma a medias»

He escrito esta sinfonía en diciembre de 1845 estando enfermo a medias; tengo la impresión de que este hecho se puede percibir cuando se la escuche. Ya en el último movimiento empece a sentirme mejor. Aunque no gocé de una salud completa hasta haberla terminado”. ¿Cómo es posible que componer una pieza musical se convierta en algo capaz de matarte mentalmente poco a poco? Y no se trata ni mucho menos de una exageración: Schumann escribió la frase que encabeza estas líneas con 35 años después de arrastrarse durante meses trabajando en la composición de su segunda sinfonía, acosado por espantosos ataques de melancolía y depresión nerviosa acompañados de alucinaciones acústicas. Estos mismos síntomas son los que, ocho años más tarde, lograron romperle definitivamente la mente e impulsarle a un fallido intento de suicidio, que, tras dos años de convalecencia en un sanatorio psiquiátrico, le llevó a su solitaria tumba. Traer la segunda sinfonía de las regiones aéreas donde habitaba entre este mundo y el Más Allá le costó a Schumann la salud y, finalmente, la vida; una certeza sobre las que reflexionar a todos los que el próximo viernes tengamos la oportunidad de escucharla en el Auditorio Nacional de Música interpretada por la Orquesta de Radio Televisión Española dirigida por Diego Martín-Etxebarría.

Schumann había estado estudiando, de manera más o menos obsesiva, las mágicas polífonías de Bach durante el año que precedió a su agónica composición de la segunda sinfonía. Esta “Fugenpassion”, como el mismo la denominó, culminó con sus Seis Fugas sobre B-A-C-H para órgano Op. 60 que gravitan temática y estructuralmente sobre su Op. 61. Aunque suele hablarse de que fue el estudio de Bach lo que le sacó de su pozo de depresión y angustia, uno no puede menos que sospechar que quizá fuera al revés, que fueran precisamente los mistéricos contrapuntos, cánones y fugas de Bach -que también sufrió una muerte espantosa- los que se le colaron en mansiones del alma que conviene mantener vírgenes. A ello parece apuntar el hecho de que la angustia desapareciera precismente a medida que la obra iba terminándose. Esta música “me ha dado muchos quebraderos de cabeza y me he pasado más de una noche rehaciendo con agitación de principio a fin determinados pasajes hasta cinco o seis veces”, confesaba también a un amigo nuestro malhadado compositor.

Source: Musica

Fuente Original: Schumann y su sinfonía «enferma a medias»

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