¿Qué fuerzas gobiernan el Cosmos?

El trabajo, las observaciones, las anotaciones y los cálculos de cientos de científicos a lo largo de la historia, desde Galileo y Newton hasta Einstein y los expertos que ponen en marcha el gran colisionador de hadrones de Ginebra, nos ha permitido dibujar un panorama bastante realista de cómo funciona el universo material. Hoy sabemos que todo lo que existe, absolutamente todo, está compuesto por un puñado de partículas (quizá doce) gobernadas por solo cuatro fuerzas: la gravedad, el electromagnetismo, la interacción nuclear débil y la interacción nuclear fuerte. ¿Qué quieren decir los físicos con «gobernar»? Generalmente consideramos que una fuerza es un fenómeno tangible, un modo de actuación sobre un objeto. Si vemos caer una manzana de un árbol y sabemos que la caída se debe a la fuerza de gravedad, tendemos a imaginar que algo está tirando de la manzana para hacerla iniciar su camino de descenso del mismo modo que el caballo tira del carro. Pero en la naturaleza las cosas no son tan sencillas. Los físicos saben que la manzana no cae como resultado de la transmisión de una fuerza mecánica, sino gracias a la interacción entre el campo gravitatorio de la tierra y las partículas que componen el fruto. Cada vez que una partícula atraviesa un campo (en este caso, el campo gravitatorio de un objeto como la tierra, evidentemente más masivo que la manzana) experimenta una reacción (en el caso de la gravedad, la reacción es la atracción).

A este intrincado proceso lo conocemos con el nombre de interacción y todo lo que ocurre en el cosmos y que suponga una relación entre dos agentes (partículas, planetas, galaxias…) debe responder a algún tipo de interacción. Si quisiéramos encontrar la razón por la cual la posición de Marte sobre una constelación afecta a la vida de un recién nacido en la tierra, deberíamos explicarla por una de estas interacciones. Por eso sabemos que los horóscopos no funcionan.

Para conocer cómo se producen esas interacciones, debemos ahondar en la escala de espacio en la que tienen lugar: el mundo de las partículas. Todo lo que cabe en el cosmos está formado por materia y la materia está constituida por partículas. El modelo más aceptado por la física reconoce que todas pertenecen a dos familias básicas llamadas quarks y leptones. Cada una de ellas contiene seis tipos de partículas: seis manifestaciones diferentes de los ladrillos fundacionales del cosmos. Así, los quarks se clasifican en un catálogo de partículas de nombres tan graciosos como Quark-up, Quark-down, Quark-charm, Quark-strange, Quark-botton y Quark-top. Por su parte, los leptones son partículas de nombres más reconocidos como el electrón, el tau, el muón y sus variantes, el electrón-neutrino (o neutrino de electrón), el muón-neutrino y el tau-neutrino. Todas las interacciones posibles entre estas partículas y, por lo tanto, entre la materia conocida se reducen a las cuatro fuerzas anterioremente mencionadas.

Cada una de ellas tiene un rango de actuación y una intensidad diferente. Aunque parezca sorprendente, la fuerza de gravedad es la más débil de todas.

¿Qué enfermedad sufría Don Quijote?

Conforme la ciencia de la mente fue evolucionando, aparecieron nuevas aportaciones a la explicación de ciertos comportamientos, como los que Cervantes relata en su obra. Para conmemorar el 300º aniversario de su edición en 1905, el doctor Ricardo Royo Villanova publicó un tratado en el que se elaboraba una historia clínica del personaje. Para aquel entonces, ya se propusieron algunas ideas novedosas en psiquiatría: se había diagnosticado la catatonia y se conocían males como la paranoia y lo que se llamaba demencia precoz, que luego fue catalogada como esquizofrenia. Royo Villanova concluye en su obra que Don Quijote «sufre paranoia crónica o delirio sistematizado parcial de tipo expansivo, con forma megalómana y variedad filantrópica».

¿La luna afecta al ciclo menstrual?

A lo largo de centurias, los fabricantes de mitos sobre la luna han fijado sus miradas en la peculiar coincidencia entre el ciclo menstrual de las mujeres y las fases lunares. En realidad, ambos ritmos son ligeramente dispares. El femenino rige aproximadamente cada 28 días, aunque es evidente que varía entre mujeres distintas y a lo largo de la vida de una misma mujer. La Luna sigue un ritmo consistente e inalterable de 29,53 días. Estas sutilezas escapan, sin embargo, al entendimiento de la mente primitiva gestadora de los primeros mitos lunares. Como también escapó el detalle de que existen unos cuantos centenares de mamíferos en la naturaleza cuyas hembras no parecen recibir ninguna señal fertilizadora de la Luna.

Source: Ciencia

Fuente Original: ¿Qué fuerzas gobiernan el Cosmos?

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Author: admin

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