Mmatrícula de honor para Caz Frear

De las muchas variantes que configuran la actual novela negra la más original es la protagonizada por las detectives salvajes. El modelo es la agente Antoinette Conway, protagonista de «Intrusión», de Tana Frech, de la que Cat Kinsella es una feliz réplica. Protagonista de excepción de «Dulces mentiras», de la novata pero excepcional escritora Caz Frear. Similitudes: la insolencia, el cinismo y el sentido del humor cáustico de ambas, y una exasperante logrera o monólogo interior a veces antipático. Diferencias: la militancia feminista de la Tercera Ola de Tana French frente al individualismo de Caz Frear, cuyo modelo es la elegante y recia inspectora Steel. Han heredado de los detectives clásicos el coraje del investigador obsesivo y de los héroes posmodernos su difícil carácter.

Ambas novelistas participan de lo que podría llamarse realismo cotidiano de la novela negra actual. Un costumbrismo que no solo afecta al «rural noir», también al noir cotidiano, en el que se priman los pormenores de la investigación criminal en el interior de la comisaría, la complejidad de los personajes y la vida de los policías que investigan un caso criminal.

En los actuales modelos policíacos hay una vuelta a la intriga bien planteada y una trama convencional, con sus giros narrativos, unificados por un neocostumbrismo en el que la realidad cotidiana asoma como uno de sus protagonistas. Ya sea el pueblo como ámbito rural afectado por la urbe, como la descripción del interior de la comisaría, un microcosmos centrado en el arduo proceso de investigación de los agentes y su relación cotidiana.

«Dulces mentiras» se encuadra en la novela de misterio más que de suspense. La base es un puñado de personajes envidiablemente bien descritos y un proceso cuya «pièce de resistance» son los interrogatorios. Un recurso propio de las novelas de intriga legal y que por la maestría de Tana French, y ahora de Caz Frear, pertenecen por derecho propio a la novela de misterio enfocada en la investigación criminal. Una investigación minuciosa que se centra en los numerosos interrogatorios donde se va desplegando la intriga criminal; una compleja trama de secretos y mentiras que salen a la luz a medida que los policías investigan el caso, hasta su resolución final. Aquí no se trata, como en el «whodunit», de saber quién ha sido, sino de seguir el proceso que ha conducido al crimen y desvelar el misterio, tras vueltas y revueltas sorprendentes de los personajes.

Muerte súbita en un tren

En «Dulces mentiras» el suspense en secundario y la acción, escasa. Importa cuanto conduce a la comprensión del caso, la entidad psicológica de los personajes y la problemática de la detective Cat Kinsella, mediatizada por la relación conflictiva con su padre. Algo corriente en el «noir cotidiano». El misterio nace de las dudas; de cómo sus temores de infancia convergen angustiosamente en el caso que investiga; de esos secretos familiares que esconden una maldad insospechada. No puede estar mejor escrito. Merece un diez.

Source: Libros

Fuente Original: Mmatrícula de honor para Caz Frear

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Author: admin

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