La intoxicación, posible origen de las pinturas amarillas de Van Gogh

Vincent Willem van Gogh (1853-1890) fue un pintor holandés postimpresionista cuyo trabajo tuvo una enorme trascendencia en el arte del siglo XX. Su vida estuvo marcada por la ansiedad y un trastorno mental, que le llevaría al suicidio a la edad de 37 años.

A través de su paleta cromática transmitió sus emociones. El acento que ponía en sus colores manifestaba los diferentes estados de ánimo. Así por ejemplo, ¿qué tienen en común los cuadros «Los girasoles», «Campo de trigo con segador y sol» y «La casa amarilla»? Un obsesivo empleo del color amarillo. La verdad es que Van Gogh abusó de esta tonalidad en muchos más cuadros, incluso en algunos retratos como «Dr. Gachet», «Dr. Félix Rey» o «La arlesiana», lo cual confería una tez muy poco natural a los retratados.

Retrato «Dr. Gachet» – WIKIPEDIA

La obra pictórica de Van Gogh estuvo dominada por el color amarillo cromo entre los años 1886 y 1890, hasta el punto de que se puede hablar del «periodo amarillo» o, incluso, de un «amarillo Van Gogh». Ahora bien, ¿por qué este color y no otro?

¿Una causa científica?
Es muy posible que, además de una explicación puramente artística, tradicionalmente se ha interpretado que era el color que representaba su mundo interior, exista una explicación científica. Algunos estudiosos han barajado entre las posibles causas el consumo crónico de absenta.

La absenta era el licor que, por excelencia, se consumía en los entornos bohemios que frecuentaba el artista en aquella época. Actualmente sabemos que esta bebida alcohólica contiene tujona, un aceite relacionado químicamente con el alcanfor, y cuyo consumo crónico puede producir visión en halos de colores. Estudios recientes han estimado que para provocar este efecto habría que consumir ciento noventa y dos litros de absenta, lo cual hace muy improbable que esta fuerza la verdadera razón.

El análisis exhaustivo de las epístolas del artista a su hermano Theo nos proporciona una pista clave: el doctor Paul-Ferdinand Gachet (1828-1909), un psiquiatra parisino, le prescribió de forma regular digital o dedalera para paliar sus crisis maníaco-depresivas.

En el siglo XIX la medicina atribuía a la Digitalis purpurea –también conocida como dedalera- propiedades sedantes y antiepilépticas. A la luz de los conocimientos actuales sabemos que carece de estos efectos, pero que posee beneficios cardiovasculares, por lo que se sigue prescribiendo en algunos tipos de dolencias cardiacas.

También sabemos que una intoxicación por digital puede producir una sintomatología muy florida, entre la que se encuentra la visión en halos amarillos, lo que científicamente se conoce como xantopsia (del griego xantos, amarillo).

En 1890 Van Gogh retrató a su médico («Retrato del doctor Gachet») en un cuadro pintado al óleo. En él se puede observar al galeno sentado ante una mesa y haciendo descansar su cabeza sobre su brazo derecho y sosteniendo con su mano izquierda un ramillete de dedalera. ¿La prueba del delito?

Por otra parte, el galeno prescribió a Van Gogh santonina, un derivado de la Artemisia maritima, para calmar los dolores gástricos que sufría, y que también puede producir una visión amarillenta.

Los famosos girasoles han tenido una mala vejez, han perdido el amarillo original y han adquirido un color enigmático y misterioso, una tonalidad parda verdosa sucia, ocasionada por la exposición a la luz. De haber utilizado el amarillo cadmio, mucho más caro, el paso del tiempo habría sido más benevolente.

A partir de ahora cuando disfrute del esplendor dorado de «Los Girasoles» o de las enormes extensiones de los trigales de la Provenza piense que quizás, sólo quizás, exista una explicación médica a este bello colorido.

M. Jara

Pedro Gargantilla es médico internista del Hospital de El Escorial (Madrid) y autor de varios libros de divulgación
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Source: Ciencia ABC

Fuente Original: La intoxicación, posible origen de las pinturas amarillas de Van Gogh

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